RIO DE JANEIRO.- La mujer más cortejada de Brasil no es la "supermodelo" Gisele Bündchen, sino una mestiza de 52 años que, pese a terminar tercera en la disputa presidencial, se convirtió en la gran estrella de los comicios generales del domingo. Ella es María Ismarina Marina Silva Vaz de Lim, o simplemente Marina Silva, la candidata del Partido Verde (PV) que conquistó en las urnas casi 20 millones de votos en "tsunami" de adhesiones en las últimas semanas de campaña. Ahora es la "novia cortejada" por los dos clasificados a la segunda ronda, el 31: la oficialista Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT); y el socialdemócrata José Serra. Ambos intentarán conquistar el apoyo de la ecologista que durante tres décadas formó parte del PT y fue ministra de Medio Ambiente del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, pero abandonó el gobierno y el partido por fricciones con el sector desarrollista del Gabinete liderado precisamente por Rousseff.

Declarándose "tercera vía", Silva venía pidiendo apoyo para romper la lógica del plebiscito. "Prefiero pagar el precio de remar contra la corriente", ha dicho la candidata de aparente fragilidad física, que sin embargo se fortalece ante cada desafío. Convertir obstáculos en posibilidades es la marca principal de Silva, nacida el 8 de febrero de 1958 en una choza en el Estado amazónico de Acre, donde sus padres eran paupérrimos caucheros.

Rozando la muerte
Pasó la infancia y parte de la adolescencia ayudando a sus padres en su dura labor. Por esa época sufrió una contaminación por metales pesados que le dañó gravemente el hígado y que la obliga a someterse a tratamientos periódicos. Aprendió a leer y escribir recién a los 16 años, y se convirtió en la senadora más joven en la historia de Brasil cuando llegó al Congreso en Brasilia a los 36 años. Desde entonces defiende el desarrollo sustentable sin romper los pilares macroeconómicos responsables de la estabilidad de la economía.

De voz suave y hábitos simples, Silva aún convive con las secuelas físicas de serias enfermedades: hepatitis, tres veces; malaria, cinco; y envenenamiento con mercurio. En 1997, durante una grave crisis de salud mientras era ministra, adhirió a la fe y se convirtió en evangélica.

El primer trabajo
"Es una persona extremadamente dulce. Dice lo que piensa y no lo que quieren oír, como hacen los políticos", dijo un ecologista cercano a ella. Casada, con cuatro hijos, Silva trabaja a destajo, y la pasión por el estudio busca compensar su tardía educación formal. En Rio Branco consiguió su primer trabajo, como empleada doméstica. Diez años después se diplomó en Historia en la Universidad Federal de Acre. En 1984 participó en la fundación de la Central Unica de los Trabajadores (CUT) de Acre junto al líder de los recolectores del caucho Chico Mendes, asesinado en 1988. Se afilió al PT en 1985, pero lo abandonó en 2009.

"Alguien escribió que Marina significa muchas cosas. Para nosotros es la traducción de la Amazonía como un jardín de Dios. Y hoy ella también es del mar, no sólo de la selva; es del mundo", dijo el senador y candidato a gobernador del Estado de Acre Tiao Viana.

A lo largo de su gestión, Silva luchó contra todas las iniciativas gubernamentales que consideró perjudiciales al medio ambiente y logró una drástica disminución en los índices de deforestación de la Amazonia, que bajaron un 60% entre 2004 y 2007. Por este logro fue galardonada por la ONU en 2007 con el premio "Champions of the Earth". (DPA)